lunes, 23 de septiembre de 2013

Un virus sintético contra el verdadero coronavirus

Hace 30 años que el equipo de Luis Enjuanes se las ve con distintos tipos de coronavirus, como el que hace 10 años causó la epidemia de neumonía atípica en el sudeste asiático y el nuevo MERS que en junio de 2012 surgió en la Península Arábiga. Toda esa experiencia les ha permitido diseñar un 'coronavirus sintético' que podría sentar las bases para una futura vacuna eficaz contra este patógeno.
De momento, el ya llamado coronavirus respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV) ha afectado ya a 114 personas en 10 países (la mayoría vecinos de Arabia Saudí, pero también varios europeos). Aunque la cifra es muy inferior a las 8.000 infecciones causadas por el SARS en China en 2002, lo que preocupa a los científicos es la elevada tasa de mortalidad del nuevo coronavirus saudí, que ronda el 50% (hay ya54 fallecidos).
Por ese motivo, equipos científicos de todo el mundo -como el que Enjuanes dirige en el Centro Nacional de Biotecnología- trabajan de cerca con este nuevo virus respiratorio para tratar de adelantarse a las consecuencias que tendría una mayor propagación. De momento, aunque un trabajo reciente ha señalado la eficacia de un cóctel de antivirales en monos, no existe ni tratamiento ni vacuna disponible.
Luis Enjuanes.| EM
Los resultados que Enjuanes y su equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) publican en la revista 'mBio' (la publicación oficial de la Sociedad Americana de Microbiología) podrían sentar las bases de una futura vacuna contra este virus, segura y eficaz en humanos.
Como el propio Enjuanes explica a ELMUNDO.es, lo primero que hicieron fue 'crear' en el laboratorio un coronavirus sintético a partir del genoma publicado del MERS; es decir no trabajaron con muestras del virus real extraidas de pacientes infectados. De alguna manera, admite el virólogo español, "el intercambio de muestras con Arabia Saudí no está resultando todo lo fluido que debería".
Con ese virus sintético, los investigadores del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) situado en el campus de la Universidad Autónoma de Madrid, comenzaron sus 'pruebas genéticas'. "Sabemos que estos coronavirus tienen una serie de genes que no son necesarios para su supervivencia, pero que les facilitan la invasión del huésped", prosigue Enjuanes. Uno por uno probaron a ir eliminando esos genes 'no necesarios' del virus, hasta dar con uno clave: "Descubrimos un gen en la envuelta del virus que permite que el genoma del virus se pueda replicar en la célula una vez que la infecta, pero que no le permite propagarse a otras células". Es decir, sin dicho gen, el coronavirus es capaz de replicarse, pero no de propagarse ("ni dentro de las células de dicho individuo ni, mucho menos, de un individuo a otro").
Y aunque de momento se ha probado únicamente en células humanas, los experimentos con animales (tanto ratones como monos) están ya listos para demostrar que ese coronavirus sintético carente de una proteína puede ser un candidato eficaz de vacuna contra el virus real. Es decir, "la vacuna inyectada sólo se replicará en un número reducido de células y producirá suficiente antígeno para inmunizar al huésped", de forma que éste no pueda infectar a otras personas.

Uno de cada 60 españoles tendrá melanoma a lo largo de su vida


Congreso dermatología AEDV

Los españoles suspenden en protección solar

Malvehy ha liderado la puesta en marcha de una encuesta nacional sobre hábitos solares. Aún no se han presentado los resultados definitivos, pero el especialista adelanta que los datos obtenidos parecen confirmar su hipótesis: "Los españoles son conscientes de los efectos del exceso de exposición solar, sin embargo no cambian sus hábitos. Siguen saliendo en las horas centrales del día, aplicándose crema protectora insuficiente y cuando ya están en la playa (en lugar de hacerlo 30 minutos antes), etc. Algo está fallando". Muchos de los encuestados, por ejemplo, asumían que tienen muchos lunares y sólo el 20% iba al dermatólogo. "Esta parte de la población tiene un riesgo hasta 10 veces mayor de desarrollar un melanoma y, sin embargo, no acuden al especialista".
Tan importante es la investigación como la prevención. Las reglas son sencillas, aunque, "por alguna razón, no se cumplen como sería deseable". Quienes, por su trabajo o por sus aficiones están muy expuestos a las radiaciones solares a lo largo del año, "deberían usar ropa adecuada (gorros, sombreros y a veces hasta manga larga) y crema de protección solar los 365 días". No hay que olvidar que los rayos ultravioleta de tipo A son muy altos incluso en invierno.
Las personas que, por ejemplo, "trabajan en oficinas no necesitan usar filtro cada día del año. Basta con que se protejan cuando su piel va a estar más expuesta", recomienda Malvehy. Lo ideal es extender una capa de dos miligramos por centímetro cuadrado en la piel seca, media hora antes de la exposición solar y después de cada baño.
En cuanto a los fotoprotectores orales, remarca el doctor, "refuerzan pero no sustituyen la protección solar". Algunos de los componentes de estos sumplementos alimenticios antioxidantes (con vitaminas C, E o carotenoides) "realmente protegen de las quemaduras, pero sólo como complemento a las habituales recomendaciones. Se los aconsejamos a los pacientes de riesgo".ç

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/06/07/pielsana/1370593579.html


Salud en 2025


2025, un año para el corazón

Una mujer sostiene un corazón de juguete. | EL MUNDO
Una mujer sostiene un corazón de juguete. | EL MUNDO

  • Nadie sabe cómo será el mundo en 2025, pero cardiólogos de distintos países se han unido para conseguir que sea un lugar más saludable. La Federación Mundial del Corazón (WHF en sus siglas en inglés) acaba de lanzar una
     campaña global cuyo objetivo es reducir un 25% la prevalencia de los principales factores de riesgo cardiovascular en los próximos 12 años.
El objetivo de la WHF pasa, en concreto, por reducir en un 10% la inactividad física y el consumo nocivo del alcohol, reducir un 30% el consumo de sodio y de tabaco, reducir un 25% la hipertensión y conseguir que no aumente en absoluto ni la diabetes ni la obesidad.
La iniciativa, denominada 'Champion Advocates Programme', también cuenta con la colaboración de la Sociedad Española de Cardiología y la fundación Española del Corazón, que han presentado su compromiso este lunes en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

domingo, 22 de septiembre de 2013

La carrera espacial: entre el pánico nuclear y la conquista del cosmos

La carrera espacial: entre el pánico nuclear y la conquista del cosmos

El Sputnik 1, primer satélite artificial lanzado por la URSS en 1957. | Afp
El Sputnik 1, primer satélite artificial lanzado por la URSS en 1957. | Afp

La humanidad siempre ha atribuido a los astros toda clase de poderes asombrosos sobre nuestras vidas; la mayoría de ellos son fruto de la superstición, pero otros, en cambio, son muy ciertos, como la influencia de la Luna sobre las mareas. De un modo u otro, se ha dado siempre por hecho -a veces con demasiada ligereza- que los objetos celestes pueden afectar a nuestras vidas.
Pero a mediados del siglo XX sobrevino un cambio radical en nuestra forma de mirar al cielo: la invención de los satélites artificiales. Hasta ese momento, y durante toda la historia conocida, tan sólo había cuerpos naturales en el espacio a los que temer: estrellas, planetas, cometas... Al margen de estos objetos inertes, y ya en planos teóricos o metafísicos, se entendía que allí arriba gobernaban los dioses, o el orden natural del cosmos, o la ley universal de la gravedad... Si algo tenían que ver todos ellos con la guerra y las cosas de los hombres, era siempre de un modo abstracto y lejano. Nunca un enemigo directo, de carne y hueso, había invadido con sus máquinas ese espacio entre lo profano y lo sagrado que la Humanidad creía reservado a los astros y a los ángeles.
La irrupción de los satélites artificiales en el panorama geopolítico internacional resultaría aún más dramática al producirse, precisamente, en uno de los momentos más delicados de la historia militar, apenas unos años después de la Segunda Guerra Mundial y el descubrimiento de la bomba atómica. Las grandes potencias poseían arsenal suficiente para borrar civilizaciones enteras, y el mundo acababa de conocer el horror de los campos de exterminio nazis y la devastación nuclear de Hiroshima y Nagasaki; en la Unión Soviética, Stalin hacía del terror una forma de gobierno y amenazaba con extender su delirante sistema por el globo. La amenaza nuclear era ya aterradora sin necesidad de máquinas que pudieran llevar la guerra hasta nuevos territorios nunca alcanzados.
Tal era la situación cuando los norteamericanos se toparon con la siguiente advertencia, que encabezaba un extenso artículo de la revista Collier's: "Durante los próximos diez o quince años, la Tierra tendrá un nuevo compañero en los cielos, un satélite fabricado por el hombre que podría ser la mayor fuerza para la paz que jamás se haya diseñado, o bien una de las más terribles armas de guerra, dependiendo de quién lo haga y lo controle". La frase provenía de uno de los científicos más prestigiosos y enigmáticos de su tiempo, el alemán -aunque nacionalizado en Estados Unidos- Wernher Von Braun. Pocos investigadores contribuyeron tanto como él a que nuestra especie se lanzara a la conquista del cosmos.

http://www.elmundo.es/elmundo/2013/09/19/ciencia/1379585080.html